lunes 6 de julio de 2009

“se trata de las personas, estúpido”

me voy a Valencia el viernes, para pasar por la Uni (la UPV, donde curso un master de ingeniería en diseño) y de paso ver a unos potenciales clientes.

primera observación: han cambiado el origen del tren de Madrid a Valencia y ahora sale de la estación de Chamartin. aunque tiene parada en Atocha, a efectos de emisión del billete (que hay que realizar 20 minutos antes de la salida del tren) la que cuenta es la hora de salida en origen, así que varios pasajeros empiezan francamente mal la jornada (todavía no son ni las 7 de la mañana) por no haberlo emitido a tiempo y tener que adquirir otro nuevo. problema de información: podrían avisar, pero estoy convencida de que nadie se enteraría igualmente. es una norma estrafalaria, sobre todo porque el cambio de estación es temporal y la mayoría de los pasajeros está acostumbrada a la rutina de Atocha. los empleados de RENFE aguantan el chaparrón, pero no pueden sino dar la razón a los pasajeros.

en cuanto me monto en el tren me doy cuenta:

  1. del abismo que media entre el peor de los AVEs y el mejor de los otros trenes de RENFE
  2. de que me he olvidado el pincho de internet (el modem móvil), lo cual me va a fastidiar todo el fin de semana.

así que todavía en Valencia, y antes de montarme en el tren de vuelta, intento solventar la previsible acumulación de correo entrante y saliente. la "opción crisis" es meterme en el McDonalds, que ofrece conexión gratuita. pero la perspectiva de pasarme 3 días rodeada de ese peculiar olor a grasilla de hamburguesa me retrotrae a los buenos tiempos y me meto en la tienda Telefónica de la calle del Marqués de Sotelo, dispuesta a pagar lo que haga falta.

lo de la tienda Telefónica me tiene un poco mosca, por una reciente visita al mayor flagship store de la compañía en la Granvía madrileña, donde encontré:

  1. un local tan suntuoso como vacío
  2. ningún avance tecnológico que no hubiese visto antes (vale, yo no soy público objetivo, pero esperaba más de Telefónica)

y en cambio en Valencia encuentro:

  1. un local proporcionado y más bien agradable (¿será por el aire acondicionado?)
  2. la empleada del año: Puri

es verdad que Puri me tiene que repetir 4 veces por qué me interesa más la tarifa plana del internet móvil y sigo sin entenderlo, pero transmite tal convicción que acabo comprándolo porque me fío de lo que me dice. Puri me deja su horario y su teléfono para que la llame si tengo algún problema, me recomienda un nuevo terminal telefónico aún sabiendo que no se lo voy a comprar a ella, y me da hasta trucos para poder lidiar mejor con la compañía… lo dicho: para mi, es la empleada del año.

por la mañana, en la UPV, me he encontrado con Milagros, que hace honor a su nombre y consigue doblegar "el sistema" para que consienta hacer una matrícula donde no toca; o de lo que no toca; o de lo que toca pero fuera de tiempo; porque algo malo seguro he hecho, pero Milagros lo arregla. y con una sonrisa.

sigo con la visita al Centro de Documentación de Diseño de Impiva Disseny (ese que casi pereció, enterrado como estaba bajo una losa de hormigón en una vida anterior de la Generalitat Valenciana) y felizmente rescatado hace poco. allí, un equipo de mujeres sonrientes, capitaneadas por Beatriz, me acogen con cordialidad. en seguida la mera curiosidad intelectual compartida hace que

  1. me encuentre como en casa
  2. me entren ganas de quedarme allí para hacer proyectos estupendos por el mero hecho de hacerlos

y al final de este periplo, una conclusión: son las personas las que hacen las empresas, por si no nos habíamos dado cuenta; así que "se trata de las personas, estúpido", parafraseando al autor de la famosa frase "it's about business, stupid" (que, por cierto, no sé quién es).

domingo 5 de julio de 2009

igual esto no es la crisis

a menudo me cuestiono las palabras, lo que significan y la forma en cómo las usamos.

como “crisis”, por ejemplo: hoy estaba pensando que lo que estamos viviendo ahora es una recesión económica, que la verdadera crisis ya pasó.

la crisis fue lo de todos esos años de crecimiento sin sentido y que se llevó por delante tantas cosas. la crisis es lo que ha hecho que en mi barrio desaparecieran los comercios independientes y nos ha dejado en manos del Dia; lo que ha derribado las casitas para construir edificios de pisos, ahora vacíos; lo que convenció a mis vecinos para comprarse dos coches cuando viven en una finca sin parking; etc.

lunes 29 de junio de 2009

(casi) todo cambia

las cosas van cambiando lentamente, imperceptiblemente, pero cambian. tres ejemplos de cambio recopilados este fin de semana:

  • hace tiempo que estoy observando que vuelve el dibujo, en todas las áreas de la comunicación: desde esta publicación "After the crunch" - que ya he citado aquí varias veces- hasta anuncios de multinacionales: hace un año escaso, uno de mis clientes diseñadores se veía rechazar esta misma idea por parte de su cliente –una empresa española del sector financiero- porque no le parecía serio. solo un par de meses más tarde, uno de sus competidores, inglés, lanzaba una campaña dibujada. hoy todo está lleno de personajillos simpáticos y pequeñas animaciones. hasta que nos cansemos, supongo. pero a decir verdad, es difícil cansarse del dibujo porque hay tantos estilos de dibujo como personas. lo que sí es fácil es cansarse de los dibujos malos, como del mal diseño. para ver en qué estriba la diferencia entre unos y otros, os recomiendo una vuelta por urban sketchers, una locura de blog en la que me pasaría horas y horas…
  • como prolongación de lo que decía del slow design hace unos días, me encuentro en el FT Weekend del pasado sábado un artículo recopilando los mejores diseñadores de la Royal Academy de este año. ¿qué son, tecnólogos? ¿nos avanzan formas puras con materiales de síntesis? ¿domótica? ¿inteligencia artificial? pues no: los conceptos considerados como más modernos parten todos de lo hecho a mano, de lo sencillo, de lo auténtico, sin por ello renunciar a la tecnología de punta o a los nuevos materiales, pero tratándolos como inputs del producto, no como objetivo ni como razón de ser del proyecto. la curator que hace la selección nos augura que ellos van a ser los Boontje, los Morrison y los Gamper del futuro y a mí inmediatamente me apetece este futuro.
  • y si en el artículo citado más arriba todo parece como hecho a mano, la revista del FT lleva a su portada el primer plano de una llave inglesa con el siguiente titular: "El trabajo del que nos podemos fiar. Por qué vuelve a estar de moda el trabajo manual." (traducción libre de: "Work we can believe in. Why manual labour is making a comeback"). en el interior, el reportaje repasa la vida cotidiana y el trabajo de jóvenes británicos que han preferido dejar atrás el entorno de la oficina para buscarse el sustento: un músico, un jardinero, un mecánico, un fontanero, un peluquero y un escenógrafo. en los EEUU, está batiendo records de ventas un libro reivindicando la formación profesional y los oficios manuales frente a los trabajos que meramente consisten en procesar la información arriba y abajo. el articulista del FT se pregunta si con esto los norteamericanos habrán por fin encontrado su salida de la crisis…

cosas que no cambian, por el contrario: en un especial Economía Andaluza de EXPANSIÓN el pasado jueves 18 de junio (lo siento, ningún link porque es de pago), aparecía un gran titular de tono apocalíptico: "Llega la hora de la arquitectura de diseño y de la movilidad [a Andalucía]". sí, lo habéis leído bien, lo copio literalmente, no se trata de ninguna traducción libre esta vez. ¿y qué demonios es esto de la "arquitectura de diseño", una nueva disciplina? pues según el autor, M. Godino, se trata de "edificios firmados por profesionales de prestigio internacional", como destaca en la entradilla del artículo. a lo largo del texto, el periodista cita todos los nombres de extranjeros involucrados en estos proyectos (Rogers, Kloolhaas, Gelli), junto con los presupuestos de muchos millones de euros de cada obra. por lo visto ambas cosas, en su cabecita, van unidas, aunque más tarde especifica: "otros proyectos urbanísticos con grandes dosis de innovación que se están desarrollando actualmente en Andalucía …".

así que entre una cosa y la otra, nos quedamos con que el diseño tiene que ver con:

  • lo raro
  • lo espectacular
  • lo esnob
  • lo caro
  • y, en última instancia, lo innovador

¡aaargh! ¿¿¿es que algunas cosas/personas/medios no van a cambiar nunca???

martes 23 de junio de 2009

pronto matutino

(esto no tiene que ver ni con diseño ni con gestión, sorry.)

leo en El País de hoy que una nueva directiva europea limitará el uso de cohetes y petardos según la edad, de forma que los niños "entre 12 y 16 años sólo se podrán usar petardos de bajo riesgo, como bengalas. No podrán lanzar cohetes, ni tracas ni truenos."

¿¿¿un chaval de 16 años jugando con bengalas??? ¡se puede morir de la vergüenza!

luego nos quejamos de que sean ni-ni. pero ¿qué otra cosa pueden ser si les vamos retrasamos continuamente la edad del aprendizaje?

domingo 21 de junio de 2009

Slow Design

el movimiento Slow (lento) se generó en los 80's en el ámbito de la gastronomía como contestación a lo que se conoce como fast food. el fast food en realidad no designa la comida rápida de engullir, sino aquella comida que se prepara en poco tiempo y que, consecuentemente, tiene que utilizar ingredientes estandarizados. el movimiento Slow, por el contrario, propugna utilizar los ingredientes locales y el producto estacional, y procesarlos de forma respetuosa, que ponga en valor, como se dice ahora, la diferencia, la calidad y la excepción.

 
 

como tantas otras cosas que tienen sentido, al movimiento Slow le cuesta salir adelante, pero lo está haciendo (lentamente, of course) y, lo que es más interesante, se va extendiendo a otras parcelas de la sociedad y de la actividad económica. después de la comida fueron las ciudades las que se organizaron en una red de Slow Cities, bajo unas normas de respeto a los ciudadanos, a la calidad de vida, a la producción local, a las tradiciones, sin por ello extraviarse en aventuras nostálgicas o callejones sin salida, sino guardando los pies en el suelo y proponiéndose objetivos de futuro y beneficios tangibles y cotidianos (en términos de salud, por ejemplo) . después de las ciudades, se han ido sumando el turismo, y en ciertos foros se habla de la educación slow, etc.

 
 

al cabo de tantos años, ¿qué hemos ganado con el movimiento Slow? en gastronomía, yo diría que se ha ganado todo: por supuesto que tiene que haber fast food y comercio internacional de alimentos, pero es importante educar el paladar y preservar las costumbres para ganar en calidad de vida a la larga. a su vez, ¿qué han ganado las slow cities ? demostrar que es posible otro modelo de desarrollo, más lento pero más seguro, un turismo de calidad, un crecimiento sostenible y compatible el del territorio, el de la la economía y el de los ciudadanos.

 
 

y ahora, la cuestión: ¿puede haber un slow design? y no estoy pensando precisamente en diseñadores cantamañanas que se tiran meses haciendo cada proyecto, sino en una forma de hacer las cosas diferente a la que se utiliza hoy. por supuesto, el slow design existe ya, y básicamente sus premisas son:

 
 

  1. utilización de procesos de diseño más dilatados, con tiempo suficiente para la investigación, la contemplación, los tests de impacto reales y el ajuste fino.
  2. diseño para la fabricación con materiales y tecnologías locales o regionales, que a la vez da apoyo a las industrias, talleres y artesanías locales
  3. diseño que tenga en cuenta la cultura local/regional tanto como fuente de inspiración como condicionante de su resultado
  4. diseño que estudie el concepto de los ciclos naturales y que los incorpore en los procesos de diseño y de realización
  5. diseño que tenga en cuenta los ciclos más largos de la persona y del entorno, para la sostenibilidad


 

otros textos insisten más en los procesos de co-creación, por ejemplo: "los procesos de slow design son de código abierto y colaborativos, y descansan en la cooperación, el compartir y la transparencia de la información, para que el diseño pueda seguir evolucionando con el tiempo" o una noción que se repite en todo el movimiento Slow en general como es la del "consumo reflexivo".


 


 

entre otras organizaciones dedicadas al Slow Design, encontramos SlowLab y su blog, Slow Society, o Slow Design . en ocasiones los textos tienen un punto "Nueva Era" que me molesta un poco. yo creo en el movimiento Slow, aunque personalmente no haya encontrado el momento o la forma de practicarlo más que en la cocina (y aún, a ratos), y creo que no es nada bucólico ni utópico: para mí, es perseguir la calidad con todas sus consecuencias. si hablamos de diseño, el diseño slow sería el que se hace a conciencia y que por lo tanto redunda en beneficio tanto del profesional que lo hace como del cliente que lo encarga y de los que lo utilizan, teniendo en cuenta el entorno y el tiempo como variables de peso en el proyecto.


 

en estos momento en que todos dicen que el sistema tiene que cambiar, tal vez tengamos la oportunidad de acercarnos a algo así…


 

pues estaría bien, sí, pero yo creo que todavía no estamos allí. tal como me decía hace unos días un diseñador de los famosos: "el mercado tiene como hipo, va dando saltos: ahora se para este proyecto, ahora lo quiero todo corriendo porque si no, no te podré pagar, ahora páralo todo otra vez, …". y entre salto y salto, un ERE (Expediente de Regulación de Empleo). así no somos slow, somos lentos; lentos a la fuerza y además malos, porque en estas condiciones es difícil garantizar la calidad de los trabajos.


 

como dice aquél: "Lo del cambio de paradigma tiene muy buena pinta cuando lo ponemos en una presentación de Power Point, pero cuando te encuentras en el medio de uno, teniendo que entender de qué va y a la vez luchando para salir indemne, el entusiasmo por el cambio se te corta".


 

pues eso.